Aprovechando este descanso electoral, pues recién tendremos elección de autoridades judiciales en abril de 2011, te presentamos una selección de carteles electorales de las pasadas elecciones generales (diciembre 2009) y las departamentales y municipales (abril 2010).
Curiosamente adquirió protagonismo el uso de las manos como elemento gráfico: a manera de saludo, de convocatoria, de asistencia o mostrando la higiene política y honestidad del elegible. A criterio nuestro ambos procesos electorales se encuentran entre los más pobres, patéticos e improvisados tanto en la exposición de mensajes (léase proyecto político) como por la propuesta visual.
La receta gráfica no ganó en sabor creativo; es más empachó por lo aburrida, poco agraciada y repetitiva de viejas y conservadoras fórmulas de estrategia comunicacional; más aún tomando en cuenta la seguidilla de elecciones y referéndums que tuvimos en los últimos años, los partidos poco se empeñaron en motivar y seducir a la población. A continuación te presentamos los ingredientes básicos para un previsible cartel electoral:
1. La repetición sinsentido de frases forzadas y rimas elementales cubre la ausencia de una propuesta conceptual unitaria y de mensajes políticos concretos y claros.
2. Es sagrado el uso de tipografías Sans Serif (rectas) para el nombre del candidato, obviamente en letras mayúsculas; el uso de fuentes cursivas o Script (manuscritas) esta destinado a los lemas o eslogan con la idea de darle una cierta dinámica y un carácter informal.
3. En cuanto al uso de imágenes, ni pensar en ilustraciones o fotografías con algún tratamiento especial; casi siempre son las clásicas y aburridas poses del candidato con sonrisa forzada en planos medios o primeros planos (foto carnet).
4. Como se suele subestimar al votante, no puede faltar la papeleta electoral con el recuadrito que corresponde al candidato nítidamente marcado; extrañamente los subestimados electores marcamos con una “X” en la papeleta, pero los elegibles prefieren usar el pedagógico tiqueo escolar.
Con cierta distancia temporal de aquellos comicios electorales, podemos apreciar estas imágenes con ojos menos emotivos y parcializados; hoy lo hacemos desde la perspectiva de la comunicación visual, la selección de los carteles presentados es totalmente subjetiva por no decir casual, tal cual como fueron pegados o solapados en los muros de la ciudad sin maquillajes, ni retoques; no son todos pero tampoco son pocos.

Qué quiso decir el candidato: ¿no lleva anillo? ¿las uñas las tenia cortas? ¿la camisa le quedo larga?

¿Cuál será esa letra con la que juega esa rima que no descansa?

el VERDE lo pones tú! ¿Estaba jugando al despiste, al doble sentido, será una versión criolla del “I want you for U.S. Army”? ¿qué verde teníamos que poner?

Este cartel se podría titular: El clon, copy-paste o de tal presidente, tal senador.

Una oda al trabajo y un enredo en el discurso, pero siempre con rima.

Una malograda evocación a la gráfica soviética del siglo XX. El uso de la inecuación estricta: a>b (a es mayor que b) deja más o menos claro quién es quién.

“¡Voy a tener empleo!” Obvio, si el candidato era elegido se cumplía su deseo. A sol y a sombra: Por casualidad la toma refleja la situación de los candidatos (el primero en Miami, el segundo en la cárcel de San Pedro)

El aspirante a Prefecto confundió cartel con carta a los electores.

Quedó claro, La Paz sirve para rimar por delante o por atrás.

La Paz-MAS, Jisa-fuerza-Mendoza; engolosinados con las rimas omitieron la foto de la candidata, suele suceder al mejor cocinero se le quema la sopa.

¡Arriba La Paz! caballerosa la actitud de tender la mano para levantar a la ciudad

Producción no falto: tiene un constructivo mensaje, bien reforzado con imagen del candidato trabajador que con una mano saluda y con la otra ¿escribe, firma, dedica?; para despejar dudas sobre su profesión: una pila de manuales y libros de Arquitectura Now!

Concurso: ¿Quién tiene la sonrisa Colgate y quien tiene las manos más bonitas (para no hablar de quién tiene las manos limpias)?

