Soy Sergio Vega Camacho, todos me conocen como el Vega, es más, hasta mis padres me dicen Vega, somos cuatro hermanos y todos tienen sus apodos el mio es el Vega. Dicen las malas lenguas que soy la oveja negra de la familia, soy paceño muy paceño con parte de mi corazoncito chilango
Soy un tipo introvertido, pero he aprendido a comunicarme, soy un apasionado con las cosas que hago. Soy inconstante, que para mi no es un defecto sino una virtud, depende del lado que lo veas, esto es por que nunca estoy en proyectos de largo plazo, me marco objetivos a medida que van surgiendo.
Soy borracho, bien borracho… ahora lo estoy controlando, parece que el cuerpo ya te reclama. Me gusta la noche, me gusta socializar, a pesar de lo introvertido que puedo ser. Soy de las personas que se pueden ir a un bar o restaurant sólo; soy muy amigo, me he convertido en una especie de eslabón para una serie de núcleos distintos, mis mejores amigos de repente son changos de veinte y treinta años o de cincuenta y sesenta años pero que a la vez entre ellos han encontrado lazos muy fuertes, casi todos de distintos rubros pero metidos en temas creativos. Pero, así como puedo ser buen amigo, también puedo ser muy cabrón, no soy vengativo, ni nada por el estilo.
¿Cuándo y por qué te decides por el Diseño Gráfico (DG)?
En realidad nunca lo decidí, me cayó, es más ni me dí cuenta que era diseñador hasta unos años después.
Al terminar el colegio estaba entre estudiar historia o matemáticas puras, la decisión final fue historia, hice dos semestre en Venezuela y luego de retorno al país hice dos semestres mas en la UMSA. El monoblock con los aires “revolucionarios” que se vivían esos primeros años de la UDP del Dr. Siles me hicieron escapar y me dijé “yo no quiero esto”.
Tenia dos opciones para estudiar, comunicación o arquitectura. La decisión fue a la moneda e ingrese a comunicación en la Católica, tampoco tenia muy claro si iba a terminar o no, simplemente estaba ahí. En tercer o cuarto semestre se dan dos situaciones, me toca un maestro que era el cura italiano DiLibero que daba semiología, lenguaje de la imagen y materias afines, me clave en esas y no me esforzaba mucho en las otras, donde cumplía lo necesario. Pero con las que dictaba el DiLibero había un tema de apasionamiento por que tenia que ver con el mundo visual.
El otro hecho que me va llevar al mundo del diseño, es que mi padre regresa de un viaje con un juguete, era una Macintosh, la tercera que había salido al mercado la 512k, justo al llegar la maquina tomaba un taller de diseño editorial, comencé a utilizar la maquina como una composer para hacer galeras y ahí arme mi primera revista y me clave a aprender la maquina, noches y noches de aprender.
El año 85 junto a mi hermano Juan Carlos (el Chino), quien es arquitecto, abrimos una oficina que se llamaría Irpa Luraña. Compramos dos maquinas, una impresora laser y comenzamos a hacer revistas, bases de datos para distintas Ong’s, adquirimos además un plotter de plumillas, con el que prestábamos servicios de impresión de planos.
El año 90 me fuí a México para visitar a mi otro hermano, Oky. Viajo con la idea de estar 6 meses, pero al final me quede 6 años. Trabaje como coordinador de diseño de la revista Macropolis, y después comencé a trabajar de manera independiente, es ahí cuando me asumo como diseñador gráfico.
Una de las personas que más me impulsa a hacer DG es Carlos Villagómez quien iba a plotear sus planos, el veía el trabajo que hacia y comenzó a prestarme sus revistas de diseño, ahí descubro a Vicente Rojo y comienza mi interés por ir a México para ver las cosas que hizo.
¿Cuantos años estas en el DG?
27 años desde que lo hago. Desde que me asumo podría decir que son unos 22.
¿En caso de no haber sido DG que otra profesión hubieras elegido?
Lo que siempre me ha llamado la atención es el audiovisual (el video). He experimentado mucho con eso. Pero no podría decir que soy videasta.
Algo que es un pendiente y lo llevo ya un par de años cargando, es el pintar, es el poder hacer objetos graficos, completamente manuales, aplicando tintas, materiales, etc.
No me veo fuera del mundo visual, hasta por accidente hubiera caido ahí.
¿Cantas o tocas algún instrumento musical?
Soy completamente neófito en ese campo, en el hacer y comprender la música. Mi hija me dice “papá no cantes desafinas”, no tengo idea, cero.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Son 3 tipos de áreas de trabajos: uno el encargo, un contrato; el segundo es el contrato con empatía, y el tercero mis proyectos personales.
En los tres sucede que es como un túnel, tienes que darle su tiempo, donde tienes un problema que tienes que resolver. Entonces ingresas al túnel y empiezas a darle luz. Yo necesito imbuirme en ese túnel, para esto no necesito estar frente a la computadora, o bocetando, o sentado en un escritorio, no importa el lugar ni el momento. pero estoy conectado a ese problema y es ahí cuando hago un clic. La mayoría de mis clic’s se dan en la ducha.
Pero ese click que digo tiene que ver con un tema de investigación, de lecturas previas. A una persona que lee en su vida, que esta viendo cosas, que esta de curioso se le va a ser más sencillo el hacer el click.
¿Cuándo comienzas a hacer el diseño de portadas de discos?
Hay que partir de mi relación con la música y es que vivo con la música todo el tiempo, es algo que me acompaña siempre en todos mis estados de animo. Ya hablando de gráfica, mi primer reto fue participar en la generación del logo de Loukass, la idea original es de Carlos Villagómez y junto a él estuvimos haciendo los primeros bocetos y quién lo termina de hacer con Carlos es mi hermano Javier, esto se da por mi viaje a México.
En México trabaje para el Centro Nacional de Investigación e Información Musical, diseñaba sus revistas y comencé a hacer algunos packs de CDs, con planteamientos gráficos muy sencillos.
Mi regreso de México (1995) coincide con el lanzamiento del proyecto Llegas del Grillo Villegas, y me propone que diseñe el disco “Huye el sol” el grillo quería trabajar con la foto de Lewis Caroll “Alicia” que fue portada y ahí realicé todos los fondos y trabajo tipográfico del pack, una cosa saturadísima por dentro que para entonces creo fue correcta.
Luego participé en el Almaqueloide y el Pesanervios, antes de volver a tierras mexicanas. También alcancé a participar del “Akisitos” de LouKass que fue algo muy simple pero memorable.
Trabajando en México hice varias más, pero no se daba la empatía con los músicos, no los conocía y el trabajo llegaba por encargo de distintas dependencias; es complicado si no hay la relación músico y diseñador.
El segundo fenómeno se da a mi retorno el 2003, me ubica el Álvaro Conejo Arce, quien realizaba un proyecto de música electrónica, me resulta curioso por que era algo distinto y nuevo para mi; entonces se generan 3 cosas con el Nejo: se vuelve un amigo íntimo y entrañable, hay un tema de confianza mutua total y generamos una serie de tapas de discos y otros materiales audiovisuales, creo que le hice casi todas sus tapas.
Hay que poner algo que es clarísimo, los músicos tienen más ego que nosotros, ¿cómo mides eso?, tanto es así que muchas tapas de discos que admiramos las han hecho ellos mismos. Como ejemplo, el Conejo tiene un ojo brutal para la fotografía, y te aseguro que un próximo disco suyo va a ser con sus fotos, y eso esta bien, el problema es cómo lidian con eso los diseñadores.
Algo clave en mi manera de ver el diseño, es que no creo en el estilo, no hay un estilo gráfico, el diseñador esta ahí para cumplir su función.
¿Hasta dónde llega tu apertura hacía los diferentes géneros musicales, en que caso o con quien no trabajarías para el diseño de su disco?
No sólo con música, hay gente para la que no hago ni haría su trabajo. Esto tiene que ver con el rollo de que te cuesta mucho involucrarte, que no lo haces a gusto. No soy odiador pero cuando no hay empatía con la gente es complicado, alguna vez me dijeron que el Delius quería que le haga su tapa de un disco, ni cagando, por que para mi no es buena persona, como voy a hacerle. Tal vez no entienda la música que estas haciendo pero te entiendo a ti como persona, si no hay el link, no puedo hacerte tu disco o tu libro o cualquier cosa.
¿Todo te lleva hacia el rock, música electrónica o contemporánea?
En realidad nunca he buscado hacer esos trabajos, tiene que ver con el lazo de amistad, los que me han surgido por esa vía han sido los que hice en México o el de Deszaire.
No es un problema de géneros musicales sino un lazo y lo importante acá es que los músicos que saben lo que están diciendo y quieren decir, es una decisión de ellos. Yo no me hago problema, en música escucho de todo, la música es un complemento.
¿A quién te hubiera gustado hacerle la tapa de su disco?
A Lou Reed y también me hubiera gustado hacer el disco de Oscar García y Juan Carlos Orihuela.
¿Puedes mencionar 5 tapas de disco que te gustan?
De las que me acuerdo ahorita estarían todas las de Pink Floyd, la de Warhol para Velvet Underground & Nico, naturaleza sangre de Fito Páez, ahí vamos de Gustavo Cerati. Todo hablan de las tapas de Yes, pero para mi ves una y ya has visto todas. De las nacionales me gusta mucho Ciclos de Octavia.
¿Qué opinas de las portadas de discos nacionales y de rock en particular?
No hay mucho que me haya sorprendido, me preocupa cuando ves un pack de un disco, no sólo la tapa, siento que hay un descuido muy grande en los interiores en el trabajo de los textos. Por ahí hay tapas bien resueltas pero cuando hablas del cuadernito, de las letras, del booklet, no terminan de funcionar, porque tipográficamente están mal decididos, no se lee, están mal distribuidos y, todo eso, es diseño editorial.
¿Actualmente que música estas escuchando?
Estoy clavado con varias cosas, estoy escuchando mucho a Cerati y estoy buscando cosas raras y otras grabaciones de el; también estoy con Lou Reed, el flaco Spinetta y las bandas eternas, el nuevo disco de León Larregui.
¿Qué diseñadores han influenciado tu trabajo?
En primer lugar Carlos Villagómez por que tiene que ver un tema de empatía y amistad, yo termino viajando y viviendo en México por el empuje que él me dio. Posiblemente hoy es uno de mis mayores fans y mis mayores críticos.
El segundo es Vicente Rojo que para mi es el más grande diseñador gráfico, pero no solo por su trabajo, por lo que ves, si no por la vida misma, ha sido un diseñador que su vida a estado dedicada al diseño, como ser humano es un ejemplo a seguir. Asumir siempre con responsabilidad todo lo que se hace a nivel de gráfica.
Finalmente Juan Meléndez, amigo y hermano mexicano, editor de Macropolis, el no es precisamente DG, él ha sido quien empujó y enseño el tema editorial, y hoy creo que es la base de hacer diseño, el respeto a la tipografía, el respeto al texto, a la lectura.
¿Y si hablamos de artistas plásticos?
El fundamental, el principal, el más fuerte es Marcel Duchamp, en 1911 presenta “mujer desnuda bajando la escalera”, de haber sido un tipo impresionista rompe con todo y va mas allá de los cubistas, dadaístas mas allá de todos, el lo hizo todo, metió en en el museo nacional de arte de nueva York un urinario dado la vuelta y lo llamó “fuente de la vida”. Duchamp como creador, propuesta, como ruptura… es un tipo que entendió no el arte, sino la vida más allá del arte.
Luego esta Malevich el de los cuadrados blanco sobre negro, negro sobre negro, etc.
Pondría a todos los surrealistas: pintores, fotógrafos, escritores, teatreros, todo el surrealismo en general, es algo que me jode y tiene que ver con vivir en esta ciudad. Se dice que México es el país surrealista por naturaleza, yo estoy convencido que la ciudad de La Paz hoy es la capital surrealista del planeta.
¿En estos tiempos en que el disco parecería que el disco como soporte esta condenado a desaparecer ¿dónde quedará la gráfica?
Es lo mismo que cuando decían que el libro va a morir, el libro no va morir nunca, tal vez si en el formato en que lo conocemos, lo mismo pasa con el disco, como ejemplo Café Tacvba acaba de sacar su nuevo disco, “el extraño objeto llamado disco”, en versión vinilo y versión CD en cajita, y es éxito de ventas. El disco mutará pero la gráfica estará ahí.
¿No estamos hablando de nostalgias, cuando las nuevas generaciones descargan discos y ya no los compran?
Completamente de acuerdo el CD, el vinilo son nostalgias, en realidad ahora la gente consume el mp3 y demás pero cuando te bajas el mp3 los chicos hacen su play list y lo que quieren además es tener la grafica, el diseño de la tapita. Igual ahí esta la gráfica en digital, en virtual.
¿Pero no crees que la gráfica se esta reduciendo cada vez más por el tema de formato 33cm, 12c, y 1cm?
Yo creo que no se va a perder el concepto de hacer las tapas de discos, yo ahí le preguntaría a alguien que hacia los vinilos como el argentino Alejandro Ros si el no los diseño en 36x36cm, es decir yo voy a seguir diseñándolas en 12×12 es mas yo las trabajo a ese tamaño pero a 600 u 800px. La promoción de la música va a seguir, todo el marketing y en realidad es como cuando dijeron va a entrar el CD que tiene sus interactivos o videos, hoy nadie ya hace interactivos, pero nada te quita la gráfica, todo sigue siendo visual, lo que si estamos perdiendo es la materialidad.
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El Conejo Arce cuenta: “Fue en el 2003 en el Café Montmartre que me acerque a Vega y le dije que quería que me haga la tapa de mi primer disco. Fue desde ese momento que conectamos y nos hicimos muy amigos naufragando por?©??? la vida muchas noches. El trabajo con Vega es como nuestra amistad, solo fluye, yo le llevo la idea que quiero y él la hace diseño. Así fue en todos los discos y en muchos volantes. En algunos nos tardo un poco más de tiempo que en otros, pero siempre llegamos a encontrar ese ingrediente que ambos estábamos buscando”.
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El Grillo Villegas dice: “Sergio Vega es uno de mis dos diseñadores de cabecera. He trabajado con él las tapas/booklets de la mayoría de mis álbumes, a saber: Huye el sol, Almaqueloide, El Pesanervios, Hidrometeoros 2, Bipolar y Duramadre. 6 de 10. Seguidor del rock nacional, compañero nocturno en anteriores etapas. Obviamente me conoce. Por eso se lo elije. Creo que todo lo que está en un álbum es un lugar para expresarse. Las tapas/booklets son un gran lienzo para mostrar lo que está adentro con sonidos-palabras y complementarlo. Siendo mis álbumes tan personales necesito trabajar con alguien en el que confíe mucho, en todos los sentidos. Tengo que contarle lo que me pasa, lo que voy sintiendo en esas canciones. Hay que conversar de la vida. Hay que confesar. Sergio no solamente me permite eso y lo traduce al diseño sino que además me deja entrometerme. Soy bien metiche en todo lo que tenga que ver con mis álbumes. Muchas veces hemos cambiado todo. Otras veces doy algunas ideas y se parte de ahí. Otras veces Sergio viene con algo y yo lo voy semidirigiendo un poco. Pero los dos tenemos que estar al servicio de la música incluida. Se puede trabajar muy bien con él. Y cuando está conectado con lo que le dejo saber, me presenta un trabajo muy pro. Seguramente seguiremos haciéndolo”.






































































